Definimos "andar con la tontera" como aquel impulso hormonal inevitable que produce en quien es su presa el "mal de la novia", o, lo que es lo mismo, una intensa e indiscriminada atracción por alguien del sexo opuesto.

Ahora bien, la tontera no siempre es la tontera. A veces es ... LA MALDAD! Algunos ejemplos:

ES LA TONTERA cuando vas a ver seguido a un amigo porque su hermana está como te explico ... ES LA MALDAD cuando vas a ver seguido a tu polola porque su hermana está como te explico.

ES LA TONTERA que una amiga diga en un carrete que está medio ahogada por el humo y el calor y te invite a salir un momento al patio ... ES LA MALDAD que una amiga te diga en un carrete que se siente mal y que por que no la llevas a su casa.

ES LA TONTERA invitar a una amiga a estudiar a tu casa "yo te enseño" una noche de Viernes ... ES LA MALDAD invitarla una noche de Viernes en que tus viejos se fueron a la playa y no hay nadie más en la casa.

ES LA TONTERA cuando una mina le dice a un tipo que comparten un interés comun por algún poeta y le muestra fragmentos de sus textos ... ES LA MALDAD cuando la misma mina te invita a su casa y te lleva a la bodega del patio para mostrarte el librito.

ES LA TONTERA cuando una mina después de correr te dice "mira, tócame la espalda, quedé toda traspirada". ... ES LA MALDAD si te agarra la mano y se la pone en su pecho entremedio y te dice "siente, como me late el corazoncito".

ES LA TONTERA mirar a minas jugando volley o baby por el sólo hecho de verlas con esas mallas apretadas ... ES LA MALDAD espiarlas después por una rendija en el camerín.

Hasta aquí con los ejemplos. Suerte en la vida y espero que endereces y sigas el camino ... DE LA MALDAD .... MUUAAAAHAAHAAHHAHHHA ....

¿Y qué hacemos aquí dentro? mirarnos, besarnos, cada vez menos. Leer. Jugar en el computador. Ver televisión, mucha televisión. Y de tu gran obra musical, a veces, con tus ganas de "trascender continuamente del cuerpo a la mente y viceversa". Pero no haces nada. Y la espera por la genialidad que se te ocurrirá, por esos compases hipnóticos, simples pero vanguardistas que creías estaban atrapados en tu alma, no producen impaciencia.

Es más, no se me ha acabado la paciencia porque tú tampoco la consumes, ¿o acaso una tortuga podría sobrevivir invernar durante meses si se requiriera paciencia?. No. Sólo basta dormir los sentidos, embotar la conciencia. Estar y no estar. Ser y no ser. Sin embargo ... sin embargo hay algo que tenía antes y ya no tengo, algo que se rompió, que se desgastó.

Tal vez de tanto dormir despierto cuando estoy dormido ya no sueño, tal vez tu negación, tu "estoy en eso", tu "quédate callado", tu "déjame concentrarme" me agotó. O tal vez tu increíble capacidad de no ignorar el simple hecho de que ni tú eres una gran compositora, ni yo un gran hombre como para soportarte.


PD: esto no es mío, está basado en un cómic breve, no recuerdo el nombre era visiones ilusiones ensoñaciones o algo así, sorry ...

Llego cansado, con sueño, del trabajo a la casa, sólo quiero echarme a dormir. Cuando llego los niños están jugando al pillarse en el living. Él tiene 9 y ella 7; él le tira el pelo, ella llora, chilla. La mamá de ellos (porque siento que tiene una relación más con ellos que conmigo) llega cuando los estoy retando más fuerte. "No seas bruto, imbécil", me dice ella. Yo le doy una cachetada - "no me vengai a faltar el respeto" los niños gritan más fuerte que antes, los mando a su pieza.

"Estúpido, te traía una noticia, estoy esperando otro hijo". Me caigo sentado en el sofá, por un momento el leve escozor en la espalda me recuerda que mi secretaria, con la cual nos arrancamos hoy a un motel a la hora de almuerzo me dejó marcas en la espalda, una vez más me preguntó cuando me iba a divorciar de la pendeja de mi esposa. "Pendeja eres tú que te haz creído que quiero algo más contigo pedazo de tonta" - pensé yo pero guardé silencio, un grito fuerte de mi esposa y vuelvo al aquí y al ahora, mírame cuando te hablo, me tira un vaso, "el hijo que espero no es tuyo", cómo lo va a ser, hace cuánto que no te dignas ni a mirarme.

Se acabó. Fini. Tomo un estúpido jarrón y se lo quebro en la cabeza. Saco a los niños al patio de atrás y cierro la puerta. Vuelvo con un bidón de parafina, rocío todo el living, a ella, a mí. Enciendo un cigarro, traigo una pistola, soy demasiado cobarde para morir quemado, tiro el cigarro lejos y enciende la bencina, me da tiempo para ponerme la pistola en la boca y disparar.

Me despierto sudando y agradezco estar solo, sin nadie en mi cama.

Vivo en dos mundos. El primero donde paso la mayor parte del tiempo,es éste en el que te escribo, un plano de la existencia que tiene sus normas, leyes físicas, personas y objetos, todo formando un conjunto que a fin de cuentas es coherente y sólido, a pesar de las contradicciones que tenga en la superficie.

El segundo mundo no puedo describirlo en palabras de este mundo, porque es completamente diferente. Sin embargo, tengo algunas sensaciones relacionadas con él, que se transforman y reelaboran en la interfaz de regreso. Como por ejemplo, la idea de que es un mundo más líquido y etéreo que éste.

No controlo mis viajes allá. A veces, simplemente me voy, todo se apaga y viajo, al parecer, una distancia infinita. Allá pienso, elaboro ideas e imágenes, y no me cuesta ningún esfuezo moverme en ese entorno tan disímil. También sé que tengo mi propio conjunto de recuerdos encadenados hacia atrás. incluyendo invenciones, conjeturas y razonamientos que parecen no tener sentido en este mundo.

Cuando estoy allá y alguien le habla a el yo de acá, vuelvo bruscamente. En ese instante, experimento dos sensaciones casi inmediatas: primero siento la sombra, la estela de una gran felicidad y contemplación, luego, siento un vacío adentro, como si me hubieran quitado una parte de mí, porque no puedo recordar lo que pienso cuando estoy en el segundo mundo, o más bien puedo recordarlo, pero en este mundo no tiene suficiente sentido ni siquiera como para articular una mínima frase.

Si alguna vez logro que se toquen ambos planos, aunque sea por un momento, trataré de trasladar las ideas que se me ocurren allá, aunque sea burdamente, a este mundo.Y ese día va a ser muy importante.

Después de tantos años, finalmente conozco lo que es ... ser viejón, highlander, inmortal y más aún ... alumno memorista.

A menos de un mes de terminar la memoria, la dura realidad es que:

No me quiero ir ...

No quiero dejar de carretear en la U, de hacer boletines, de conversar con los mismo amigos.No quiero ser viejo y estar contento porque el viernes nos toca en la empresa vestirnos informales, es decir, sin corbata. Siempre he trabajado, pero nunca he dependido de un trabajo. No quiero dejar de ir a clases, sobre todo ahora que se puso más entretenido. No me quiero ir.

... pero no me puedo quedar

Puedo estar perfectamente media hora parado en la terraza sin ver a nadie de mis amigos y quince minutos sin ver siquiera una cara familiar. Varios de quienes entraron conmigo se han ido ya. No tengo más ramos que hacer ni me gustaría iniciar una carrera académica por ahora. También quiero trabajar, iniciar proyectos nuevos y tener un espacio propio. No me puedo quedar.

Ser viejón tiene sus ventajas también y, aunque sea feo, produce una tremenda satisfacción ver a todo el resto corriendo cuando hay pruebas, o tareas, o exámenes, etc, puedo ir a cualquier actividad de la facultad y hablar sin miedo, reírme fuerte y ser escuchado, tengo historias que contar y me respetan. Pero la nostalgia se está poniendo fuerte.

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