Revisión
Nov
18
2009
"Número uno: hay un hombre en el cielo que lo controla todo."
En una escena genial de la película The Invention of Lying, Mark Bellison (interpretado por Rick Gervais) se dirige a una multitud reunida frente a su casa y a millones en todo el mundo que siguen su discurso por TV.
Mark vive en un mundo donde nunca nadie ha dicho una mentira, pero ha descubierto que él es sí es capaz de decir mentiras. Después de decirle a su madre en el lecho de muerte que se estaba yendo a un "lugar mejor", la gente lo presiona para que les cuente todo lo que sabe sobre la vida después de la muerte. El inventa una explicación en el formato de una lista de 10 cosas, que escribe en unas cajas de pizza.
Número uno: hay un hombre en el cielo que lo controla todo
Número dos: ...
Hombre 1 [interrumpe]: ¿cómo es él?
Mark: alto, manos grandes para hacer cosas, buen cabello.
Hombre 2: ¿de qué raza es?
Mark: es de una nueva raza, es una mezcla de todas nuestras razas.
Hombre 3: ¿vive en las nubes?
Mark: no
Hombre 1: ¿podemos verlo?
Mark: no, está arriba de las nubes, muy alto como para poder verlo.
Hombre 3: entonces vive en el espacio.
Mark: no, no tan alto.
Hombre 2: ¿así que está en la termósfera?
Mark: lo siento gente, nos queda un montón todavía. Un hombre vive en el cielo, no lo podéis ver, lo controla todo.
Número dos: cuando mueres, no desapareces en una eternidad de vacío. En vez de eso, te vas a un lugar realmente genial.
Número tres: en ese lugar, todo el mundo tiene una mansión.
[la gente aplaude]
Hombre 4: ¿qué tipo de mansión?
Mark: la mejor mansión que te puedas imaginar.
Hombre 5: ¡maldición! estaba pensando en una mansión horrible.
Aug
9
2009
Cuando el toro era un dios
Extracto de "Beyond the Beef" (Más allá de la Carne) por Jeremy Rifkin:
(Traducción mía, sin permiso del autor, capitalización igual al original.)
En Creta, así como en Sumeria, Egipto, y otras culturas bovinas, el dios toro era sacrificado para que la gente pudiera vivir. La muerte del toro liberaba su "espíritu". Comerse la carne aseguraba que el espíritu pudiera seguir viviendo en los seres humanos.
El toro divino también figuraba prominentemente en la sociedad griega. Dionisio, el dios de la fertilidad, era conocido como el "Toro con cuernos" ["Bull horned"] y el "Hijo de una Vaca". Los griegos adoraban al toro como la encarnación de un dios. En el ritual dionisíaco, los devotos se iban a las montañas en la noche, simbolizando romper las ataduras de la civilización. Los celebrantes, que usaban cuernos de toro, danzaban más y más rápido, azotándose a sí mismos en un frenesí. En el medio de este salvaje abandono físico, se hacía desfilar a un toro por el centro del grupo. Cayendo sobre él, con las manos desnudas, rompían al animal en pedazos, arrancándole la carne, hundiendo sus manos y sus cuerpos en su sangre. Se comían la carne del toro, todavía caliente y cruda, mientras chillaban y saltaban en el aire hasta el primer brillo del amanecer. Creían que consumir al toro los haría como dioses. Ellos y sus tierras eran benditos y santificados en la sangre del bovino.
Sep
7
2008
¿Ciudadanos Adultos? ¿Para Qué?
Cuando era pequeño veía mucha televisión, y mucha, mucha, publicidad junto con ella. Recuerdo las pequeñas y las grandes obsesiones por tener algunos de los juguetes que ahí se veían: cosas que saltaban, que rodaban, que se movían, y entre ellas el sueño máximo entre los sueños: el auto radio-controlado.
Los niños son tremendamente vulnerables a la publicidad, y están expuestos a una gran cantidad de ella. Quieren todo lo que ven, pero no disponen de dinero propio en cantidad suficiente para entrar en un frenesí consumista. Sus padres limitan, normalmente, su consumo. Después los niños crecen, trabajan, y tienen su propio dinero, pero entonces tienden a ser más selectivos, y a no dejarse encandilar por cualquier juguete que ven en la televisión.
¿O no?
De acuerdo a Benjamin Barber, el autor de "Consumed" el mercado ha descubierto lo provechoso que es promover un ethos que promueva que los adultos sigan siendo niños. En su forma más extrema, esto incluye [V]estirse sin formalidad, tener sexo sin reproducirse, trabajar sin disciplina, jugar sin espontaneidad, comprar sin propósito, tener certeza sin duda, vida sin responsabilidad, y narcisismo hasta viejos y llegar a la muerte sin una pizca de sabiduría o humildad. [...].
La idea de que la publicidad nos sugiera que sigamos siendo niños para siempre, no es producto amor ético por la inocencia infantil. Es simplemente una forma probada de vendernos cosas inútiles sin que nuestro juicio y buen gusto de adultos se interponga en la decisión. Esta idea es tremendamente prevalente, pero tiene sus problemas:
Aug
10
2008
Venderse o Hundirse
The Trap (2007) es el primer libro del periodista Daniel Brook. La principal tesis del libro es que la generación de jovenes profesionales de esta década, al buscar trabajo, ya no tienen una opción real entre venderse al mejor postor o perseguir su propia realización. La decisión ahora es más bien entre venderse o hundirse.
Parte de la explicación es el aumento del costo de bienes que hasta hace poco eran mucho más asequibles. Muchos críticos hablan sobre lo poco esforzada que es nuestra generación que no vivió las carencias de la primera mitad del siglo XX. El autor de The Trap se pregunta entonces por qué antes una familia podía tener casa, educación para sus hijos y salud con solamente el trabajo del padre, mientras que ahora muchas parejas con dos sueldos evalúan que simplemente no pueden permitirse tener un hijo.
En Estados Unidos y en otros lugares del mundo, nuestra generación está obligada a trabajar a tiempo completo, y marcha forzada para conseguir lo que en un pasado sido considerado "básico" en otra época, como un techo y un mínimo de protección social. La fórmula 8 horas + 8 horas + 8 horas = 24 horas (trabajo + descanso + tiempo libre) simplemente está obsoleta y las 8 horas de tiempo libre se reducen enormemente. Una educación de elite no garantiza nada: muchas familias además viven un estilo de vida que es marcadamente más modesto que la educación que recibieron. Esta es la razón del éxito de IKEA y otras marcas, que ofrecen productos de diseño para las masas, para consumidores que tienen gustos mucho más exquisitos que lo que realmente se pueden permitir.
Jul
20
2008
La Paradoja de la Elección
Una de las causas de esta infelicidad es que la existencia de un número más grande de alternativas en general devalúa la alternativa que elegimos. En un experimento bastante revelador, a la entrada de un supermercado se ofrecía una degustación de mermeladas. Se hizo el estudio poniendo 6 mermeladas distintas sobre la mesa, o poniendo 24 mermeladas distintas. En general las personas que se acercaban probaban cada una 3 sabores distintos en promedio en ambos casos. Pero en el primer caso (6 sabores) el 30% de los que probaban compraban una mermelada. En el segundo caso (24 sabores) solamente el 3% terminaba comprando.
Otro experimento clásico les ofrecía a un grupo de personas elegir entre $2 dólares o una lapicera que valía $2.5 dólares. Un 75% de las personas elegía la lapicera.
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