Juegos de niñas y ñoños

El libro inaugural de la colección Quisquito Rosado de la editorial Trazos de Ave es “Juegos de niñas y ñoños: una breve memoria (no)binaria”.

De la ficha del libro en el sitio de la editorial:

Carlos Castillo (Santiago de Chile, 1977), «ChaTo» (pronombre elle), es Profesore Investigadore ICREA en la Universitat Pompeu Fabra, donde lidera un equipo de investigación sobre equidad algorítmica y computación social. En este libro, Juego de niñas y ñoños: una breve memoria (no) binaria, entrelaza su evolución científica y de persona no binaria, navegando constantemente entre múltiples dualidades profesionales, de género, de país, sin situarse definitivamente en ninguna de ellas.

Con honestidad descarnada, ChaTo explora sus luchas internas con la paternidad temprana, la masculinidad y los roles de género tradicionales. A través de una voz íntima y directa, el texto recorre desde sus primeros encuentros con la computación hasta su actual rol como investigadore, revelando cómo el tránsito entre identidades ha enriquecido tanto su vida personal como su aproximación a la ciencia. Es una historia sobre el valor de habitar espacios de transición.

¿Dónde encontrarlo?


Presentación en Chile: Eduardo Graells

Presentación de Eduardo Graells en Abril 2025 – ver original »

Para comentarles «Juegos de niñas y ñoños» debo ponerles en contexto de por qué este libro es importante para mí. Me enfocaré en la parte ñoña, puesto que Karen es experta en género y tecnología. Ahora bien, de todos modos tengo una reflexión sobre género para compartir al final.

Comenzaré relatando brevemente tres escenas de mi vida en las que ChaTo estuvo presente, que permitirán poner en contexto mi apreciación del libro.

Escena 1: La tesis de recolección

Conocí a ChaTo mientras elle hacía su tesis doctoral en Beauchef. Yo era estudiante de pregrado, en computación, y ayudante de investigación de su guía doctoral, Ricardo Baeza-Yates. Al ver el código que había hecho ChaTo, en lo que se llamó el crawler WIRE, un programa para recolectar páginas web, pensé en lo talentosa que era, que me gustaría poder programar algo así. También pensé que ese trabajo estaba a un nivel superior al mío. Esto fue a mediados de los 2000.

Sigo admirando ese código en C++, puesto que trabajé con WIRE por muchos años, incluso después de que ChaTo se doctorara, habiendo dejado atrás ese proyecto. Era una herramienta vital en una web donde todavía había vida fuera de los silos que conforman las «redes sociales» actuales. La utilizamos para crear buscadores de contenido en sitios del gobierno, como ChileClic. Esto fue a mediados de los 2010.

Escena 2: «¿Cuál es tu historia?»

Mi esposa, la Pajarito, se fue conmigo a Barcelona. Yo hice el doctorado en el mismo laboratorio donde trabajaba ChaTo, Yahoo! Research. Al poco tiempo de estar allí, ChaTo me invitó a almorzar. No fue la única persona con la que almorcé allá, pero sí fue la única de les investigadores que me invitó, pues tenía ticket restaurant y yo, como estudiante, no tenía. Así que compartió uno conmigo.

Apenas nos sentamos, me preguntó: «¿Cuál es tu historia?». Hasta ese momento nadie me había preguntado algo así. Así que comencé a pensar en mi historia y mi viaje con la Pajarito. Elle me contó algunas cosas que no he olvidado todavía, como que no haría de nuevo una tesis como WIRE, porque era menos de investigación y quizás, para lo que hacía en ese momento, le habría servido algo más teórico. Eso me chocó porque yo admiraba su trabajo y quería que mi tesis también fuese así de aplicada.

Le conté de mi fascinación con el estado de bienestar español, y de cómo me gustaría que Chile fuese así. Quizás por la manera en que lo dije (imagino que fue algo categórico, como si España fuese lo mejor y Chile lo peor), me advirtió que tuviera cuidado en Chile, porque «a los iluminados no los quiere nadie». Hasta hoy sigo aplicando ese consejo, el de no parecer un iluminado que conoce la verdad. Aprendí a diferenciar, y puedo decir que después de haber vivido en España dos veces y por varios años, más razón y sensatez veo en lo que me dijo ChaTo.

Es cierto que España es un buen país, pero mi juventud y mi entusiasmo me hicieron idealizar muchas cosas. Volví a esta conversación varias veces en el transcurso de los años.Descubrí que no es lo mismo iluminarse que iluminar el camino de quienes trabajan conmigo, mis estudiantes y colaboradores.

Tal como relata en su libro, ChaTo se mudó a Qatar desde Barcelona. Y yo, como le admiraba, estaba al tanto de lo que escribía y publicaba. Así fue siempre, incluso en pandemia. Fue allí cuando un día vi que publicó streams haciendo de DJ y fotos con las uñas pintadas. Pensé en ese momento que era el primer hombre que yo conocía que se las pintaba. Y lo encontré genial: un acto tan pequeño podía hablar muchísimo de uno. Pensé que se requería valentía.

Escena 3: Presentación en KDD y escribir un libro

El año pasado vi en LinkedIn que ChaTo dio una charla sobre diversidad en la conferencia Knowledge Data Discovery (KDD). A esa altura ya sabía que era una persona no-binaria, pero desconocía el trasfondo de esa transición. La charla, que estaba transcrita en su blog, hablaba de su experiencia en ese camino. Así entendí momentos, gestos, algunas palabras, algunas situaciones del pasado. Tuve mucha curiosidad. Veía en ChaTo alguien que tenía una vida similar a la mía, de cierto modo, elle había adelantado el camino de la investigación, y yo seguía algunos de sus rastros; también era una persona con una pareja estable por mucho tiempo, tal como la Pajarito y yo. Sin embargo, hasta ese momento yo no había sido capaz de ver más allá de la superficie en nuestras interacciones previas.

Digo «hasta ese momento» porque esa publicación se hizo un año después de que yo recibiera mi diagnóstico de autismo, lo que también involucra un cambio personal en la percepción e identidad, tanto interna como externa. Teniendo ese conocimiento pude prestar atención e interesarme de manera más profunda. Esta vez, yo quería preguntarle: «¿Cuál es tu historia?».

Meses después tuve la fortuna de viajar a Barcelona. Le escribí a ChaTo y nos tomamos un café en la UPF. Como en ocasiones anteriores, imagino que elle había pensado que quería charlar de investigación. En cambio, con la Pajarito queríamos inaugurar una colección de no-ficción y estábamos buscando un libro para hacerlo. así que le pregunté si le gustaría escribir un libro con su historia. Su respuesta fue «ya lo escribí». Me alegró saber eso, y enseguida pensé: «ojalá no tenga editorial».

Eso comenzó las conversaciones. Y, cuento corto, aquí estamos todes, en el lanzamiento del libro.

La parte ñoña también es identitaria

Ahora bien, entiendo que gran parte del público se interesará por la parte «Juegos de niñas», que se enfoca en los temas de género y transición en la vida de ChaTo. Estoy seguro que Karen les comentará cosas muy interesantes al respecto. Yo, por mi lado, me enfocaré en la parte que más me identifica: «Juegos de ñoños». Es un libro completo para nerds como yo, no solo por la historia de ChaTo, sino porque es la historia de la computación moderna en Chile.

ChaTo nos lleva por un viaje en el que usamos máquinas que evolucionan, que adquieren potencia, que adquieren capacidades, que adquieren, incluso, colores: sus primeros pasos programando en LOGO para mover a una tortuga en la pantalla eran monocromáticos, en contraposición a lo coloridas que son sus uñas y su vestimenta hoy. Disfruté mucho este aspecto del libro, porque no solo tiene un valor histórico, sino también nostálgico.

Además, la parte ñoña muestra la cultura pop como un refugio. En particular, el refugio de ChaTo fueron la literatura de ciencia ficción y los videojuegos. De hecho, antes de publicar este libro, durante el proceso de edición, le hablé de elle al dueño de una librería, que curiosamente conoció a ChaTo en la adolescencia. Me dijo que había sido amigo de su hermano, y que ChaTo les copiaba juegos piratas. Es un mundo pequeño y entrelazado, tal como la red que describe le autore en el libro:

Un científico no es una persona aislada, es un nodo en una red, y toda la red se mueve, avanza.

La red se pone de manifiesto en la importancia de que alguien te observe y te apoye. En este libro constantemente vemos la influencia y la guía de otras personas, desde el abuelo con sus crucigramas, la profe Carmen con su motivación, sus superiores en el trabajo, que le demostraron a ChaTo que por muy alto que se esté, siempre es bueno tener los pies sobre la tierra… y a veces esa persona no es alguien que está «sobre une», sino que es una amiga, una pareja, que nos muestra un camino que no podíamos ver.

No daré más detalles ñoños porque eso está en el libro. Pero les aseguro que encontrarán todo tipo de aventuras, como hackear sistemas de la universidad para encontrar verdades ocultas o el rol inesperado de ChaTo en EJE (sí, ese evento religioso). Quizás lo más ñoño que puedo decir es que ChaTo debió crawlear o recolectar sus recuerdos y vivencias para crear este libro, tal como su programa WIRE recolectaba la web.

De cierto modo, soy un hombre cis heterosexual, o al menos he vivido como uno por más de cuarenta años. Mi diagnóstico de autismo me hizo darme cuenta de que mi relación con el cuerpo estaba incompleta. Existe una experiencia que va más allá de la identidad sexual, en la relación con el cuerpo, en la relación con une misme. Le hablé de esto en ese café en la UPF, y ChaTo me dijo:

La gente que es rarita suele serlo en más de una manera.

No supe en esa conversación que la frase ya estaba en el libro. Y sí, todes tenemos algo de rarito, rarita, rarite. Este libro será atractivo para todas esas personas, sean ñoñas o no.

Para terminar, esta obra pone sobre la mesa otro tema, que creo es relevante para quienes somos o hemos sido hombres: el crecimiento personal a costo del bienestar de las mujeres. Hay un reconocimiento a eso, un camino con el que muchos hombres nos podemos identificar, en el que hemos cometido no solo errores, sino imposiciones, algunas incluso con violencia. La sociedad nos enseña a ignorar el saco de las culpas y pasárselo a nuestras parejas (o triejas como se cuenta en el libro), y aquí eso se revela de manera descarnada, honesta y, por supuesto, dolorosa. El viaje de ChaTo nos muestra que hay esperanza. Hay esperanza de reparación, también de aprendizaje y transformación.

Dicen que hay que tener cuidado al mirar un abismo porque este puede mirarte de vuelta. Este libro es igual de peligroso. Por eso inaugura nuestra colección Quisquito Rosado, que contiene libros-cactus: libros bellos y resilientes como un cactus. Pero, tal como en la investigación, si no se abraza ese peligro, no encontraremos lo que buscamos. Este libro contiene la respuesta de ChaTo que yo buscaba: «¿Cuál es tu historia?». La respuesta maravilla como un cactus florecido, pero para apreciarlo necesitamos aceptar que también tenemos espinas.


Presentación: Pino Luna

Presentación de la escritora Pino Luna (@pinoluna__) en Mayo 2025.

“Honesto” es una palabra que se usa para describir muchos libros. “Esta novela, este ensayo es honesto”, dicen. Pero dicen “honesto” como quieren decir “interesante”. Una palabra vacía, incluso mentirosa. “Juego de niñas/ Juego de ñoños” no es un libro honesto.

Cuando éramos niños, al menos en Chile, existía un juego en que alguien te preguntaba si estabas diciendo la verdad sobre algo. Y para comprobarlo te pedía que apuntaras con tu dedo índice a su nariz. Si no le acertabas a la punta de la nariz de la persona, significaba que estabas mintiendo. Si le dabas a la punta de su nariz, quería decir que eras honesto. Ese fue el primer detector de mentiras que conocí en mi vida. Luego vinieron otros, como ver si la persona no te miraba tanto a los ojos mientras hablaba, o si se tocaba la nariz repetidas veces.

Conocí a Chato hace dos semanas. Mientras me hablaba de su libro jamás se tocó la nariz y en toda ocasión me miró a los ojos. Era la primera vez que le veía. No sabía absolutamente nada de elle. Leí su libro y ahora siento que le conozco hace años. Conozco a su mamá, la doctora Ocaranza, a su abuelo, el hombre de los crucigramas y a su abuela, la mujer modista para la que no había nada más asqueroso que los hombres. Conozco a sus parejas, Fabiola, la mujer que pasó a ser su principal y más férrea compañera. Conozco las renuncias de esa mujer y su coraje. Conozco lo que ha sido su vida, sus aciertos, sus culpas, las formas que ha encontrado de liberarse del niño que debía ser el mejor.

“Juego de niñas/ Juego de ñoños” no es un libro honesto, y no porque honesto quiera decir puro, virtuoso, recto, pudoroso. No vamos a citar a la real academia de la lengua española en esta presentación, por favor. Este no es un libro honesto porque Chato no se propuso serlo. Chato no escribió un libro para revelar una verdad o articular una confesión, sino para entender, para poner sobre la mesa lo que habían sido sus caminos y mirar con calma su propia historia.

“Juego de niñas/ Juego de ñoños” me hizo mirarme a mí misma y plantearme muchas preguntas sobre lo que he sido, lo que soy y lo que quiero. Esto sin duda no lo esperaba. Tenemos historias distintas, claro. No quiero hablar de mí, pero apuesto que Chato hará lo mismo con ustedes. Leerán su historia y a pesar de las diferencias, se encontrarán haciendo una revisión de sus propios caminos. En definitiva, su libro es una gran pregunta sobre los afectos.

Desde las teorías de la sexualidad y de la afectividad hay una definición que me gustaría traer a esta presentación. Todas las personas somos seres sexuales desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Y comprendernos como seres sexuales implica entendernos como seres afectuosos. Pero no me refiero a entendernos como seres cariñosos, amables, no. Hablo de afecto y me refiero a las formas que tenemos de afectarnos con lo que nos rodea y de afectar a otros.

Somos seres sexuales y eso quiere decir pasionales. Nos atraviesan infinitas pasiones a lo largo de nuestra vida. Las pasiones nos cortan, nos penetran, nos dan vuelta de cabeza, nos escinden. Entendernos como seres pasionales es comprender que estamos en el mundo para ser tocados, afectados, transformados por lo que nos rodea.

Y esa es la historia que cuenta Chato en este libro.

Su familia le afecta, le ama, le transforma.

Su carrera le afecta, le ama, le transforma.

Sus amores, sus decisiones, sus miedos, sus ciudades, sus verdades, le afectan, le aman, le transforman.

Este libro es la historia de un niño que se convirtió en adulto, y de una persona que entendió que la vida se trata de eso. De una persona que entendió que las pasiones nos invitan a la transformación y se arrojó a ese viaje. Hoy, como persona queer no-binaria, Chato nos regala un libro que es la memoria de ese proceso.

Para terminar, quiero contar una escena del libro que para mí fue muy decidora. Año 1984, computador Sinclair. Y Chato escribe: “El ZX81 tenía el tamaño perfecto para mis manos de niño y un teclado de goma tan duro que me duelen los dedos de recordarlo (…) Tenía muchos manuales y aprendí a programar antes que a hablar en inglés, lo cual a veces era un problema. Durante un tiempo fue un gran misterio para mí saber cuál era la tecla ANY en mi teclado. El mensaje “press ANY key” significa presione cualquier tecla”. Y Chato no lo sabía.

La vida es un computador de teclas que duelen tocarlas o recordarlas. De teclas que combinamos, como programadores, y suceden cosas allá afuera, con quienes amamos, con nuestros estudiantes, con quienes se cruzan con nosotros. Porque nosotros también afectamos, amamos y transformamos. Chato en su infancia era una persona apegada a las reglas. Hoy sin duda sabe que puede tocar todas las teclas. Este es el libro de una persona que comprendió que miedo y libertad no son palabras opuestas. Este es el libro de una persona que comprendió “ANY key” estuvo ahí siempre.

Muchas gracias.

Reseña: Gata de Biblioteca

Hoy les vengo a comentar un libro que se llama Juego de Niñas, Juego de Ñoños: Breve Memoria No Binaria.

Es una experiencia de lectura vibrante que nos relata en la voz de ChaTo las experiencias vitales de un narrador que se desdobla, se reúne, cuestiona y que relata al menos tres historias propias de nuestro tiempo, que también se hace cargo de tres importantes revoluciones, la de los cuerpos, las relaciones y la informática.

Este libro nos plantea un juego en el que todo se mezcla. Es un relato poético, fotográfico, conciso, crítico, que se desenvuelve junto al recorrido de vida de nuestro narrador. Las reflexiones, acciones de un hombre en un mundo de hombres que poco a poco se transforma en la persona que siente ser.

Juego de niñas, juego de ñoños, es un llamado a la autenticidad, a vivir nuestras existencias como las imaginamos y que gracias al apoyo mutuo, la colectividad, el trabajo con una, uno, une misme, es posible habitarnos con más amabilidad, aceptación.

En este juego de palabras, emociones, acciones, contradicciones, en que a ratos el narrador no es para nada agradable, pero ¿qué historia de vida es perfecta? ChaTo nos regala sus memorias con amor. Es un narrador inteligente, sin miedo a develar sus imperfecciones, contradicciones, traumas. Nos toma de la mano, nos envuelve y gracias a esto nos encantamos con la vida de una persona que nos llama a gozar plenamente, cuidándonos, cuidando, aceptando lo que somos y si hay que revolucionar nuestra vida, vamos a por ello.

Una lectura revitalizante en momentos en que nos parece que todo se viene abajo. En tiempos de extrema derecha que lo niegan todo. Este libro es un llamado a la aceptación de todo lo otro que viene a movernos, sacarnos de nuestros espacios normales, correctos de existir. Es un libro arriesgado, valiente, tal vez incómodo para muchos o muchas, pero de eso va el arte, ¿no? La ciencia, la tecnología, de tomar riesgos, incomodar, cuestionar, siempre cuestionar, es el modo de revolucionar nuestras vidas y el mundo.

Muchas gracias a Chato por entregarnos parte de sus experiencias vitales y a la editorial Trazos de Ave por entregar esta lectura para todos, todas y todes.

Reseña: Karen Leight

Reseña de “Juegos de niñas”: Es un libro definitivamente único y les diré por qué. ChaTo creció en una burbuja, se basaba en lo que veía en sus padres. Madre médica, padre ingeniero, ambos bastante trabajadores y tradicionales.

Se nota el cambio drástico entre ChaTo protagonista de Juegos de ñoños a Juegos de niñas. Aquí muestra que es un humane y su esencia. Nos cuenta lo que siente, lo que piensa, lo que debe soportar, el constante bullying recibido y que nadie hiciera nada por protegerlo.

Creció sin tener una identidad definida, pues todo lo que le gustaba hacer era estar en compañía de niñas, mujeres o ambientes más tranquilos, pero además de ello, también le gustan ellas. A través de las decisiones que va tomando, también va acercándose más al camino correcto. Se casó muy joven, estuvieron aproximadamente 20 años en pareja y que su matrimonio se rompiera fue inevitable y doloroso, pero le permitió empezar su camino de autodescubrimiento.

Hay una frase en el libro donde ChaTo dice que no puede mostrar una parte de su vida sin mostrar la otra. Considero súper valiente el nivel de honestidad al contar sus primeras experiencias con las apps de citas y con cuántos de ellos y ellas llegó a la intimidad.

ChaTo ya encontró su identidad dentro de la comunidad queer pero sigue y seguirá aprendiendo. La crónica va contando breves partes de su vida, pero es imposible no conectar y tratar de entender a ChaTo. Juegos de ñoños es inherente a Juegos de niñas Su sinergia nos da como resultado una obra muy buena. Aprendí muchas cosas, sobre todo a respetar.

Reseña de “Juegos de ñoños”: Este libro es todo un descubrimiento. La historia de ChaTo, es genial. Creció siendo un prodigio de la programación, antes de los diez años ya conocía algunos computadores y se le dió con facilidad. La programación lo cautivó desde muy joven y gracias a ella se convirtió en ingeniero informático y posteriormente, investigador y doctor en el área.

Esta crónica autobiográfica, es muy honesta. Nos cuenta como su ego, en algunas ocasiones, le juega malas pasadas, también se deja ver una personalidad incansable por alcanzar sus metas, entre ellas, trabajar con expertos de nivel mundial en varios países y continentes… Nació y vivió para estudiar. A ratos, mientras leía, me pregunté en varias ocasiones cómo lo hizo, y creo que su ñoñeria y la pasión por lo que estudió, lo llevaron muy lejos. Es un libro para reflexionar sobre el trabajo duro.

Me hizo pensar en Sheldon Cooper o Alex Dumphy, ChaTo tiene una personalidad más o menos así. (Lo que le causa a ratos algunos inconvenientes). El libro tiene un lenguaje bastante técnico, nos cuenta de forma minuciosa todos sus logros académicos y laborales. Por ejemplo: fue puntaje nacional en física y ha trabajado en España, Filipinas, Italia, Qatar etc. También nos cuenta cómo empezó a utilizar el sobrenombre ChaTo (muy divertida esa parte)

Destaco la valentía y la franqueza para escribir. Casi nadie se atreve a expresar su verdad como en esta historia.

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