Extracto de la entrevista publicada en El Punt Avui, 18 febrero 2026.
Carlos Castillo es responsable del grupo de investigación en computación responsable y social del departamento de ingeniería de la UPF.
En primer lugar, miramos cómo se podría comprobar la edad sin poner en peligro la privacidad o la seguridad. Una posibilidad viene a través de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la emisión de unos códigos que identifican como adulto y que se podrían comprar en el estanco, con el DNI — sin necesidad de introducir el documento en ninguna parte. El número permitiría entrar allí donde se solicite mayoría de edad. “Tiene la ventaja de que puede servir también para controlar el acceso a contenidos pornográficos, por ejemplo. Y todo sin tener que desvelar quiénes somos, tanto en los espacios de internet como para el Estado, que no debe saber por dónde navegamos.” En el Estado no se dispone del sistema citado, pero la implantación no sería difícil.
Ahora viene la segunda parte: ¿se necesita una prohibición? Carlos Castillo dice que no. En primer lugar, habla de discriminación contra grupos minorizados, como los jóvenes LGBT, que tienen dificultades para encontrar a su comunidad, sobre todo en los pueblos, y que tienen una tasa de suicidio superior a la población general. “Encuentran su tribu a través de las redes.”
¿Y el acoso? ¿Y los haters? “Eso es importante: se está tratando la red como un conjunto de peligros cuando la red también es, de hecho, un reflejo de la sociedad. Internet debería ser un espacio seguro para todos. Se está diciendo que hay unos espacios peligrosos y como no podemos controlarlo mejor lo prohibimos” Castillo comenta paralelismos. Por ejemplo, la falta de seguridad en la calle, que ha llevado a algunos países a imponer toques de queda para menores de 16 años. “Hay una renuncia por parte del Estado a su rol de proteger. En caso de que nos ocupa, el Estado renuncia al deber de hacer que internet sea seguro para todos. Todo ello se parece a acompañar a los niños hasta cierta edad para que no vayan solos por la calle. También es necesario acompañar en el uso de la tecnología hasta cierta edad.”
Al final, dice, los chavales consiguen lo que quieren, lo sabemos. De acuerdo, pero ¿no sería mejor evitarles la exposición al peligro, directamente? ¿Qué dices de las redes como altavoz de los ultra? “Franco llegó al poder sin ayuda de las redes sociales”.
“Mira, yo he sobrevivido a ocho o nueve pánicos morales. Un pánico moral suele referirse a la introducción de una nueva tecnología y el uso por parte de los jóvenes. La radio y la televisión pasaron la fase de ser pánicos morales ya finales de los setenta y principios de los ochenta había debates sobre cómo la televisión estaba dañando irreversiblemente el cerebro de los niños. Probablemente yo soy uno de esos niños. Quizás no tenemos la perspectiva para darnos cuenta de que es cíclico. ¿Recordáis cuando Wikipedia era la enemiga del conocimiento?”
Entrevista completa (en Catalán) en El Punt Avui, 18 Febrero 2026 »