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Bicing

Bicing es un nuevo componente del sistema de transporte público en Barcelona. El sistema consiste en una serie de más de 100 estaciones repartidas por la ciudad, cada una con aproximadamente 15-20 bicicletas que uno puede pedir prestadas automáticamente utilizando una tarjeta. Para obtener esta tarjeta de bicing, es necesario registrarse por la Web y pagar una tarifa anual de 24 euros ($17.000 pesos chilenos).

El sistema es muy simple. Al acercar la tarjeta bicing al poste de la estación, una de las bicicletas se libera y aparece en pantalla el número de la bicicleta liberada. Uno puede tomar esa bicicleta y tiene 1/2 hora para ocuparla, al cabo de la cual debe devolver la bicicleta a cualquiera de las estaciones. Por cada 1/2 hora más, se cobran 0.30 euros ($200 chilenos). Este cobro se realiza a través de la tarjeta de crédito, que es necesario ingresar al sistema al inscribirse.

En la práctica, el bicing es excelente. Es más cómodo que tener una bicicleta uno mismo porque no hay que andarla encadenando, o subiendo al departamento, y siempre hay muchas bicicletas disponibles. Es muy cómodo como complemento al metro o al bus, o para moverse más rápido que a pie por el centro de la ciudad.

La WWW es una parte importante del sistema, porque todo el proceso de registro y obtención de la tarjeta se hace vía WWW, además de bloquear o pedir un duplicado si la tarjeta se pierde. La tarjeta de crédito que uno debe usar para inscribirse es una forma efectiva de que las bicicletas se mantengan cuidadas y en buen estado.

Todos por Sobre el Promedio

En el libro "The winner-take-all society", sus autores Robert H. Frank y Philip J. Cook estudian los motivos detrás del aumento de la disparidad de ingresos en ciertas profesiones. La explicación que sugieren los autores, es que en muchos campos opera un mercado en que la compensación está dada por la posición relativa, no por el rendimiento absoluto.

Por ejemplo, el corredor que gana la medalla de oro en los 100m planos en las olimpíadas recibe una cantidad de dinero (en contratos publicitarios) que es muchísimo mayor que la que recibe el segundo mejor, incluso cuando la diferencia en tiempo haya sido de centésimas de segundo. Este fenómeno también es frecuente en el mundo del espectáculo, en que cientos de miles personas sueñan con ser estrellas millonarias, y sólo unas pocos lo son en realidad.

Otras profesiones recientemente se han unido a esta tendencia, incluídos abogados, ingenieros, médicos y científicos. Lamentablemente, uno de los problemas de este tipo de mercado es que la asignación de recursos que se produce en muchos casos es ineficiente, porque hay demasiada gente con ilusiones exageradamente altas que intenta alcanzar lo que para ellos es inalcanzable — y que sería más útil para la sociedad y para sí mismo haciendo otra cosa.

Por supuesto, mientras más competidores haya, mejor será el resultado de una selección competitiva, pero todo tiene un límite, y hay un punto en que comienzan a entrar muchos competidores que no tienen ninguna posibilidad, que sólo aumentan marginalmente la calidad del resultado, pero que a cambio malgastan su tiempo, sus recursos, y los recursos de otros.

Todos creemos ser mejores que el promedio

Una de las causas de que tanta gente entre en competencias que no puede ganar, es que los humanos tendemos a sobreestimar profundamente nuestras capacidades. Los autores citan varios casos:
  • Una noticia reciente reportaba que más del 60% de los jugadores de básquetbal de la primera división universitaria pensaba que llegaría a entrar a la NBA. Sólo el 5% lo consigue.
  • La mayoría de las personas piensa que son más inteligentes y que conducen mejor que el promedio.
  • Más del 70% de los encuestados entre estudiantes de liceo se consideró mejor que el promedio, y sólo el 2% debajo del promedio.
  • El 94% de los profesores universitarios piensan que son mejores que el promedio de sus colegas.
La explicación es el conocido "Efecto Lago Wobegon", nombrado en honor a un lugar ficticio donde "todas las mujeres son fuertes, todos los hombres son apuestos, y todos los niños están por sobre el promedio".

La explicación desde la siquiatría es aplastantemente simple: pensar que uno es peor que el promedio no nos gusta, por lo tanto, una solución barata es pensar que uno es mejor que el promedio, total, no es tan fácil probar que uno está equivocado.

Consistente con esto, los autores citan un estudio en que se encontró que los pacientes con depresión clínica eran notablemente certeros a la hora de evaluar sus propias capacidades, mientras que la gente sana del grupo de control tendía a tener una proporción significativamente inflada de sus capacidades objetivas.

Este problema se ve exacerbado en nuestra generación, la "Generation Me", que fue educada con máximas como "cree en tí mismo y todo te resultará bien" y con una educación donde la auto-estima ciega (sin importar el rendimiento) se consideraba como un valor importantísimo, mucho más que el auto-control, por ejemplo. Para peor, y como notaba Adam Smith:
El desprecio del riesgo y la presuntuosa esperanza de éxito, no están en ningún período de la vida más activos que en la época en que la gente escoge sus profesiones.
Una gota de realidad en un océano de sueños, creo que no nos vendría nada de mal a algunos. Por otra parte, lo de que todos pueden lograr lo que se propongan es una idea profundamente arraigada en nuestra generación, y no creo que de la noche a la mañana todos la abandonemos. Al menos yo no lo he hecho aún.

The Winner-take-all Society por Robert H. Frank y Philip J. Cook. Penguin Books, 1996.

Contracultura a través de las épocas

El libro "Counterculture through the ages" (2004) de "R. U. Sirius" es un muy breve repaso de un período largo de la historia, que va desde la revolución monoteísta de Abraham, pasando por el Taoísmo y el movimiento hippie entre otros, para terminar en la explosión de la blogósfera.

La contracultura es el abandono, usualmente no violento, de lo que es habitual en una época. Normalmente cada época incluye al menos un par de tendencias contraculturales: una prometeica, tecnofila e iluminada y una anti-prometeica, primitivista y más contemplativa. En nuestra época, estas dos contraculturas son los geeks y el movimiento antiglobalización.

El hecho de que se pueda pertenecer a ambas es una señal, en mi opinión, de que ambos movimientos están siendo ya asimilados dentro del mainstream, contaminando con su carga memética la historia futura, tal como hicieron las contraculturas anteriores, y posiblemente abriendo el paso a nuevas contraculturas.

¿Qué es una contracultura?

De acuerdo al autor, una contracultura:
  • Asigna la primacía a la individualidad a costa de las convenciones sociales y las restricciones gubernamentales.
  • Desafía el autoritarismo en formas obvias como también sutiles.
  • Abraza el cambio individual y social.
Una contracultura es siempre, al mismo tiempo, algo elitista. Toda contracultura es elitista porque parte de la suposición de que un individuo, o un pequeño grupo, puede criticar o proponer alternativas que son tan válidas como las que la sociedad ha escogido. Pertenecer a una contracultura significa, fundamentalmente, no estar conforme. El autor cita a Emerson: "La sociedad en todas partes están en conspiración contra la hombría de cada uno de sus miembros ... el que quiera ser un hombre, debe ser un inconformista.". Gente como la que describe el arquitecto Frank Lloyd Wright:

Decido deliberadamente romper con las tradiciones, para ser más honesto con la Tradición que lo que las convenciones e ideas actuales permitirían. El amino más vital es usualmente el más áspero y normalmente está entre convenciones a menudo convertidas en leyes que deben ser rotas, con la consecuente liberación de otras fuerzas que no soportan la libertad. Así que el romper con esta naturaleza es una cosa peligrosa, pero sin embargo indispensable para la sociedad. La sociedad reconoce el peligro y hace que esta ruptura sea usualmente fatal para la persona que la realiza. No debe ser hecha sin reconocer el peligro y el sacrificio, sin la habilidad de soportar un severo castigo, ni sin la sincera fe de que el fin justifica los medios, ni creo que pueda ser hecha sin todos estos.


Cada contracultura es rechazada por la sociedad en forma violenta primero, pasando por las etapas que describió Gandhi: primero te ignoran, luego se ríen de tí y te odian, luego luchan contra tí, luego tú ganas. Por lo mismo las sociedades avanzadas inventan formas sutiles para inhibir de raíz la aparición de revoluciones y mantener al populacho tranquilo. Guy Debord considera a la aparición de una "sociedad de espectadores" una de ellas:
Una acumulación sin fin de espectáculos - avisos, entretenimientos, tráfico, rascacielos, campañas políticas, tiendas por departamentos, eventos deportivos, reportajes de noticias, tours de arte, guerras extranjeras, lanzamientos especiales - estos hacen un mundo moderno, un mundo en el cual toda la comunicación sigue en una dirección, del poderoso al que no tiene poder... El espectáculo naturalmente produce espectadores, no actores: hombre y mujeres modernos, ciudadanos de la más avanzada sociedad sobre la tierra, que están encantados de ver cualquier cosa que les ofrezcan para ver...
El autor de "Counter Culture Through the Ages", R. U. Sirius, tiene ahora un podcast. Cuando salió su libro le hicieron una entrevistado en BoingBoing. Este libro es muy recomendable.

Un curioso libro

Si la novela de Mark Haddon "The Curious Incident of the Dog in the Night-Time" hubiera sido escrito por la chilena Marcela Paz, se llamaría probablemente "Papelucho Autista". El protagonista de este libro tiene 15 años y descubre al comienzo del libro el cadáver del perro de su vecina ensartado en un rastrillo. ¿Quién habrá cometido este alevoso crimen?

El libro es fascinante y sus capítulos, etiquetados con números primos, alternan entre descripciones de la trama y de la imagen del mundo que tiene su protagonista, un niño muy raro. Un breve extracto, traduciendo del capítulo 67 (que es el número 19):

Hablar con desconocidos no es algo que yo haga normalmente. No me gusta hablar con desconocidos. No es por la ALERTA DESCONOCIDOS de la que nos hablan en la escuela, en el cual un hombre desconocido te ofrece dulces o un paseo en su auto porque quiere tener sexo contigo. No estoy preocupado por eso. Si un hombre desconocido me tocara le golpearía fuerte, y puedo golpear a la gente muy fuerte. Por ejemplo, cuando golpeé a Sarah porque me había tirado el pelo la dejé inconsciente y tuvo una concusión y la tuvieron que llevar al Departamento de Accidentes y Emergencias del Hospital. Además siempre tengo mi Navaja del Ejército Suizo en mi bolsillo y tiene una hoja sierra que puede cortarle el dedo a un hombre.


El protagonista del libro es un niño muy interesado en la física y las matemáticas. Por lo mismo incluye paralelo a la historia, la descripción de algunos problemas matemáticos clásicos. Un ejemplo es el siguiente: estás en un concurso en la televisión, y hay tres puertas A, B y C. Detrás de una de las puertas hay un automóvil. Detrás de las otra dos puertas hay una cabra. Tienes que elegir con cuál puerta te quedas, y vamos a asumir que prefieres el automóvil.

Escoges la puerta A, pero antes de abrirla, el presentador del programa abre la puerta C y muestra que hay una cabra detrás de ella. Te ofrece la posibilidad de seguir con la puerta A que haz elegido originalmente, o cambiar a la puerta B. ¿Qué debes hacer?. La mayoría de la gente, incluyendo gente que ha estudiado bastante matemática, piensa que da lo mismo quedarse o cambiarse.

En realidad, la mejor estrategia es cambiar de puerta. El argumento es el siguiente. Supongamos que las cabras se llaman cabra 1 y cabra 2. Al comienzo has elegido una puerta al azar. Con probabilidad 1/3 elegiste el automóvil, con probabilidad 1/3 la cabra 1, y con probabilidad 1/3 la cabra 2.
  • Si elegiste originalmente la puerta del automóvil, entonces cambiarse es malo.
  • Si elegiste originalmente la cabra 1, entonces el presentador te mostró la cabra 2, y cambiarse es bueno.
  • Si elegiste originalmente la cabra 2, entonces el presentador te mostró la cabra 1, y cambiarse es bueno.
Por lo tanto 2 veces de cada 3 vale la pena cambiarse, por lo tanto cambiar de puerta es mejor estrategia que quedarse (!). Hay más información sobre los demás puzzles matemáticos del libro en una revisión que hicieron en el sitio de la Mathematical Association of America.


En general la historia habla sobre ser un niño raro, en este caso autista, y sobre la distancia entre el mundo de los adultos y el de los niños. El libro ha recibido varios premios, es entretenido y se lee muy rápido, tanto que uno quiere a ratos hacerlo durar ;-)

The Tipping Point

Malcolm Gladwell escribe acerca de ingeniería social en este excelente libro, que explica cómo acciones a pequeña escala pueden crear grandes cambios, en las condiciones apropiadas.

El autor muestra que existen ciertos actores en la sociedad que posibilitan estos procesos. Los llama conectores (gente que conoce a mucha gente), expertos (gente que descubre las nuevas ideas) y vendedores (gente que puede vender una idea). Ellos son los que crean los grandes cambios en sus interacciones.

La gestación de grandes cambios puede verse como el desarrollo de una epidemia. Primero, se necesita un agente muy contagioso. Segundo, se necesita gente que propague el agente. Tercero, se necesita un contexto en que el agente pueda propagarse.

Todos los grandes cambios comienzan con ideas que tienen un buen potencial de asimilación, es decir, que son suficientemente pegajosas. Estas ideas son descubiertas por expertos, gente despierta que sigue de cerca una temática específica. Estos expertos no son los que eventualmente venden las ideas. Esa es la tarea de los conectores, que llevan las ideas de una comunidad a otra, y de los vendedores, que pueden explicar y difundir las ideas.

En el libro se presentan y estudian muchos casos: la política de tolerancia cero en Nueva York, cómo se difundieron los zapatos Hush Puppies, los suicidios por imitación en Asia, el fracaso de las campañas anti-tabaco, etc.

El libro tiene muchas ideas interesantes y además se lee muy fácil, es muy entretenido. Es, por cierto, un best seller entre los libros sobre marketing, pero aún así es muy recomendable. Además, es esperanzador para los que albergamos ideales progresistas, porque muestra cómo incluso los grandes avances de la humanidad pueden ser ocasionados por acciones a pequeña escala. Ya lo dijo Margaret Mead:
Nunca dudes en la capacidad de un grupo pequeño de ciudadanos pensantes y comprometidos para cambiar el mundo; de hecho, es la única forma de hacerlo.
Link: The Tipping Point (sitio oficial del libro).

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